El caballo resabiado ha llegado a este punto por no saber interpretar
lo que nos estaba queriendo decir.
Cuando llega al centro un caballo resabiado, observamos su comportamiento
para valorar el grado del problema y qué lo deriva. Caballos que tengan
mal manejo de cuadra, que no se dejan herrar, que se mueven al ser montados,
que se ponen de manos, que se botan...
Lo primero que haremos es descartar posibles causas tales como: dolor, miedos
o simplemente que tenga el liderazgo sobre la persona.
Cuando sepamos la raíz del problema, desarrollaremos un plan de trabajo
que haga devolver al caballo la confianza perdida.
Una vez recuperado, volveremos a hacer hincapié en el propietario.
Indicaremos cómo se debe acoplar a las nuevas necesidades de su animal
tanto pie a tierra como en la monta.
De este modo evitaremos volver a despertar en el caballo el daño causado.