Se trata de crear un equipo entre propietario, animal y profesional que realiza el trabajo. Cuanto más claras sean las cosas, mayor será el resultado.
Según la disciplina que nuestros clientes vayan a realizar, nos indicarán
si quieren un caballo suelto de cara o con la cara colocada.
El adiestramiento del potro comenzará con el desbrave del mismo,
enseñándole el liderazgo, creando una confianza y respeto que sean los pilares del potro en su relación con el hombre.
Todo lo que vallamos añadiendo al joven potro, tanto en el manejo de cuadra como en la monta, deben ser pasos lentos y bien confirmados. Sin caer en la precipitación.
Todos los potros que trabajamos comienzan en el picadero. Una vez que montados, vallan bien a los tres aires (paso, trote y galope) intercalaremos trabajo en picadero
con cortas salidas al campo que progresivamente iremos alargando.
Una vez adiestrado, el propietario recibirá nuestras indicaciones,
con las que se implicará adecuadamente
para poder llegar a disfrutar de todo lo aprendido por el potro